


Japón es un país de contrastes donde las tradiciones más arraigadas conviven en perfecta armonía con la tecnología más avanzada. Artes como la ceremonia del té, el arreglo floral, los jardines zen, los templos budistas y shintoistas, forman parte de la cultura japonesa, así como otras manifestaciones más contemporáneas como sus construcciones vanguardistas, los trenes bala, el mundo del manga, y una gastronomía excepcional.
Japón ha sabido preservar un perfecto equilibrio entre las tradiciones milenarias, el desarrollo económico, la sostenibilidad y el orden social. La cultura japonesa de siempre ha cultivado la belleza de las cosas sencillas y el respeto por el entorno natural. El gusto por los pequeños detalles y el buen trato siguen inalterables, siendo Japón un país cómodo, seguro y muy hospitalario.
El nivel de civismo es excepcional, todo son buenas maneras, amabilidad y educación. La afabilidad de los japoneses es realmente acogedora, lo que hace del país un lugar idílico para los visitantes.
En ningún país del mundo tienen más relevancia las cuatro estaciones. La sociedad japonesa sigue el ritmo de las estaciones con sus festividades y celebraciones, así como productos de consumo y comidas típicas para cada momento del año. De esta forma en la vida de los japoneses el vínculo con las cuatro estaciones les permite mantener las tradiciones muy arraigadas en las costumbres populares. En Japón cada estación tiene su propio encanto.
Viaje a Japón para descubrir la hospitalidad genuina de los japoneses y la belleza de su cultura con Dimensiones Club
Situación y geografía
El Archipiélago del Sol Naciente, Japón, está situado al este del continente asiático, a una latitud similar al mar Mediterráneo y en pleno océano Pacífico. El archipiélago Nipón tiene forma de arco y está separado de Asia por el mar de Japón y el mar de China.
Tiene una extensión de 374.744 km2 de los cuales prácticamente el 73% son regiones montañosas siendo su cima más alta el Monte Fuji con 3.776 metros.
Las montañas de Japón son cadenas volcánicas que dan al país su principal rasgo topográfico. Está característica geotérmica hace que haya un gran número de estaciones termales.
Los ríos de montaña son cortos y caudalosos, siendo un país con abundante agua potable de gran calidad que no conoce las sequías.
Con una población de casi 128 millones de habitantes sorprendentemente el 68% de la superficie de Japón son bosques. En realidad, gran parte de los japoneses se concentran en las regiones industrializadas en Honshu, la isla principal, que ocupa el 61% del territorio, y concentra las cuatro quintas partes de la población. La mayoría de los japoneses viven en zonas urbanas muy densamente pobladas, especialmente en la región de Tokyo, la mayor metrópoli de la Tierra. Las islas principales, de norte a sur: Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu, aunque en total son más de 6.000 pequeñas islas e islotes.
Clima
En general templado, aunque debido a su extensión de 3.000 kilómetros de norte a sur varía dependiendo de la ubicación. La primavera y el otoño son estaciones muy agradables y de gran belleza paisajística. El invierno es bastante suave con excepción del norte del país y las regiones alpinas, y el verano húmedo y caluroso, comienza con la temporada de lluvias en junio que dura tres semanas.
Población
La población de Japón asciende a 128.830.000 habitantes (censo de 2017). La densidad de población es tres veces la de España.
Una de las características de la población de Japón es que va decreciendo de forma alarmante, aunque tiene una tasa de vida muy alta. El país afronta una crisis demográfica sin precedentes. El número de nacimientos en 2018, un total de 921.000, es el número más bajo desde 1899.
Los grandes festivales lúdico – religiosos
Fiesta de Gion en Kyoto
La principal festividad de Kyoto o, Gion Matsuri, es una de la más famosas de Japón. Dura todo el mes de julio y concluye con un gran desfile conocido como Yamaboko Junko. Se trata de una celebración muy antigua con más de 1.100 años de historia.
Durante esta celebración multitudinaria el centro de Kyoto sólo permite el paso de peatones. Muchos de los participantes se visten con ropa tradicional, yukatas y kimonos. Las calles tradicionales se llenan de puestos callejeros con sabrosas delicias japonesas y hay mucha animación y ambiente realmente festivo. Es muy interesante que la noche anterior al gran desfile se puede ver como algunas viviendas privadas de la zona del Mercado de Kimonos quedan abiertas al público.
El día grande cuando culmina el gran festejo es el 17 de julio. Una gran procesión de carrozas antiguas recorre las principales calles de Shijo, Kawaramachi y Oike, con un recorrido de 3 kilómetros.
Las grandes carrozas pesan cerca de 12 toneladas y precisan unas 40 personas que tiran de las grandes sogas para moverlas por la ciudad.
La procesión de Yamahoko del Gion Matsuri está inscrita como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde el año 2.009.
Sanja Matsuri en Asakusa, Tokyo
La principal festividad de Kyoto o, Gion Matsuri, es una de la más famosas de Japón. Dura todo el mes de julio y concluye con un gran desfile conocido como Yamaboko Junko. Se trata de una celebración muy antigua con más de 1.100 años de historia.
Durante esta celebración multitudinaria el centro de Kyoto sólo permite el paso de peatones. Muchos de los participantes se visten con ropa tradicional, yukatas y kimonos. Las calles tradicionales se llenan de puestos callejeros con sabrosas delicias japonesas y hay mucha animación y ambiente realmente festivo. Es muy interesante que la noche anterior al gran desfile se puede ver como algunas viviendas privadas de la zona del Mercado de Kimonos quedan abiertas al público.
El día grande cuando culmina el gran festejo es el 17 de julio. Una gran procesión de carrozas antiguas recorre las principales calles de Shijo, Kawaramachi y Oike, con un recorrido de 3 kilómetros.
Las grandes carrozas pesan cerca de 12 toneladas y precisan unas 40 personas que tiran de las grandes sogas para moverlas por la ciudad.
La procesión de Yamahoko del Gion Matsuri está inscrita como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde el año 2.009.
Fiesta de la Primavera en Takayama
Famosa por ser una de las celebraciones más hermosas de Japón, el Takayama Matsuri y su desfile Tokeiraku está considerada una de las tres fiestas importantes en participación popular. Hay dos fiestas con este nombre la principal coincide con la primavera teniendo lugar los días 14 y 15 de abril.
El Takayama Matsuri está ambientado en el siglo XV, con más de mil participantes ataviados a la vieja usanza, tambores, y bailarines realizando la danza del León.
Oficialmente el festival comienza el 1 de marzo al adjudicarse el orden de las carrozas en el desfile, aunque los días de gran celebración son el 14 y el 15 de abril con los grandes desfiles, la vistosa procesión mikoshi y la emocionante música shinto.
Diez preciosas carrozas Yatai con mecanismos del periodo Edo que mueven una serie de marionetas con gran destreza que siempre sorprenden a los espectadores. Las hay que son verdaderas joyas de la artesanía tradicional que son movidas por un mínimo de 8 especialistas.
El 14 y el 15 de abril son los días grandes o Yomatsuri, con el desfile de carrozas nocturno donde las carrozas son iluminadas por 100 linternas de papel confiriendo al todo una magia difícil de imaginar.
Durante Takayama Matsuri la parte antigua de la ciudad bulle de actividad con mucho ambiente, animación popular y puestos de ventas llenos de visitantes.
Fiesta de Tenjin en Osaka
El Tenjin Matsur está considerado uno de los tres mayores festivales de Japón. Se celebra en Osaka a finales de julio y tiene más de mil años de historia, siendo una de las celebraciones más antiguas. Esta celebración atrae a miles de personas en un ambiente muy festivo.
Uno de sus atractivos únicos es la procesión naval, un desfile de barcas sobre el gran río Okawa, que atraviesa la ciudad de Osaka, donde se transportan miniaturas de templos y santuarios llamados Mikoshi, así como los impresionantes fuegos artificiales, hanabi en japonés, y las grandes antorchas dispuestas en la ciudad que junto con con los miles de farolillos que adornan las embarcaciones forman un precioso juego de colores.
Además de las procesiones que acaban subiendo a barcas, los participantes van ataviados con trajes tradicionales de la corte de los siglos VII al XII.
Los dos días grandes son el 24 y el 25 de julio. Es impresionante ver los más de 100 barcos que surcan el río con el sonido de los tambores. El publico se agolpa en los diferentes que cruzan el río desde Hokonagashi hasta Enokoshima, desde donde podrán presenciar el paso de las barcas procesionales y los fuegos artificiales.
Durante el Tenjin Matsuri se disfruta de las delicias japonesas ofrecidas en los numerosos tenderetes de comida y los deliciosos helados que ayudan a soportar el calor del verano.
Las fiestas de la naturaleza
Hanami, los Cerezos en Flor o Fiesta de la Primavera en Japón
La llegada de la primavera se celebra de forma muy especial en Japón, una estación llena de “magia” que abarca desde primeros de marzo hasta finales de abril, y en algunos lugares como en la isla de Hokkaido, en el norte, hasta primeros de mayo.
Hanami en realidad es la tradición japonesa de “observar la belleza de las flores” que en general se asocia a la floración de los cerezos, también conocida como Sakura.
La tradición shintoista concede gran importancia a la veneración de la naturaleza, algo muy arraigado en la cultura popular de Japón, las alfombras de pétalos caídos en masa a comienzos de la primavera simbolizan el renacimiento de la vida y la belleza. El curso académico y el año financiero de Japón comienzan justo cuando esta festividad llega a la sazón en el centro del país, el 1 de abril.
El florecimiento de los cerezos es uno de los acontecimientos más esperados en Japón, se celebra en todo el país, de sur a norte, en función de los distintos microclimas. Comienza a primeros de marzo en su región más meridional, la isla de Okinawa.
Durante este periodo de gran belleza, los compañeros de trabajo, amigos y familiares se reúnen en los parques y jardines para disfrutar del espectáculo mientras comparten un picnic. En realidad, los japoneses acuden en masa para reunirse bajo los cerezos con sus flores blancas, rojas y violáceas. La fiesta también se prolonga por la noche, iluminándose los parques y los templos con farolillos que confieren un encanto especial.
Se cree que la contemplación de los cerezos en flor se celebra desde el periodo Nara (siglo VII). La belleza de las flores ha inspirado numerosas poesías y pinturas japonesas. Originalmente era un entretenimiento reservado a la nobleza, y hasta el periodo Edo (siglo XVII) no se extendió a la clase samurái. El célebre Shogun Tokugawa ordenó plantar cerezos en todo el país.
Koyo o Momiji, la Belleza del Otoño en Japón
El otoño japonés es una estación muy agradable con un clima excelente. En este periodo del año se organizan fiestas tradicionales cargadas de colorido y, sobre todo, se disfruta de la belleza del espectáculo de la naturaleza.
Todo el país disfruta de este fenómeno natural que consiste en el cambio de color de las hojas de los árboles caducifolios, en especial los arces japoneses, que son los favoritos de la población. Los árboles de los bosques y parques pasan del color verde al amarillo, naranja, ocre y rojo.
El momiji avanza de noreste a suroeste, comenzando en la isla de Hokkaido a finales de septiembre mientras que en la isla de Kyushu llega a principios de diciembre. De esta forma la temporada principal en ciudades de Kyoto y Tokyo es entre mediados de octubre y mediados de diciembre.
El 73% del territorio de Japón está formado por cadenas montañosas, con un total del 68% de su superficie ocupada por bosques. Las cordilleras están llenas de árboles de clima templado y hoja caduca, con más de 26 especies arbóreas muy diferenciadas.
Además de los bosques, el espectáculo de la coloración y el bello contraste también se disfruta en las ciudades, especialmente en sus parques y en los jardines de los templos y monasterios.
La ciudad de Kyoto es uno de los mejores lugares para disfrutar de la belleza del otoño, especialmente en lugares como el Templo de Kiyomizu, la zona de Arashiyama y el Santuario de Kibune. Además, la costumbre es que la mayor parte de los santuarios y templos permanezcan abiertos por la noche con una iluminación especial que permite el disfrute del momiji en un ambiente mágico.
La ciudad de Tokyo, a pesar de su modernidad y extensión, tiene muchos rincones donde presenciar la belleza otoñal como la calle Meiji Jingu Gaien, el Parque Rikugien y el Parque Showa Kinen Koen.
El país de la gastronomía
Japón es un auténtico paraíso para los gastrónomos con una oferta muy variada y una calidad inmejorable. Hay restaurantes muy exclusivos donde se sirven exquisiteces tanto internacionales como japonesas. Para comer los manjares más exquisitos sólo es cuestión de poder adquisitivo. A modo de ejemplo:
Estrellas Michelin(*) Europa Tokyo
*** 19 13
** 93 51
* 390 153
(*) Datos guía Michelin 2016.
Además, hay una oferta muy variada con comida rápida internacional o de estilo local, por un presupuesto inferior al coste en nuestro país. Lo que es comparativamente más caro son las bebidas sobre todo si llevan alcohol como la cerveza o el vino.
Japón siempre nos dejará con muy buen sabor de boca.
El sushi, un “bocado familiar”
El sushi es uno de los platos más conocidos de la gastronomía japonesa. Se basa en arroz cocido de grano corto (tipo japónica) aderezado con vinagre de arroz, azúcar y sal, y en ocasiones otros ingredientes como algas y wasabi. En realidad, el nombre sushi se refiere al arroz y no al acompañamiento, aunque se asocia al sushi con pescado y marisco crudo, estos ingredientes no siempre se usan crudos, sino que pueden ir hervidos, fritos o marinados. El sushi también se prepara de tortilla, verduras y carne.
Generalmente se presenta como un bocado, pero hay muchas variedades de sushi. Entre las más comunes el “maki sushi” que es un rollito envuelto en alga nori, y el “nigiri sushi” que se presenta como una porción de arroz cubierta por un trozo de pescado. Los japoneses comen el sushi con la mano o con palillos de madera, pero no con cubiertos de metal ya que consideran que alteran el sabor. Algunos lo comen sin salsa y otros mojándolo en salsa de soja, en este caso no se debe mojar por el lado del arroz ya que se desharía. La costumbre es comerlo de un bocado siempre que se pueda.
El onsen, la cultura del baño
Al estar situado sobre una zona muy volcánica Japón en un país con más de 2.000 lugares con aguas termales, llamados Onsen. Los japoneses de todas las edades tienen mucha costumbre de relajarse en las aguas sulfurosas de los Onsen, las cuales son beneficiosas para la piel y tienen propiedades terapéuticas. Se trata de lugares de sosiego y bienestar donde el agua está a una temperatura ligeramente superior a los 40ºC. El baño se toma en piscinas comunes con áreas separadas para hombres y mujeres.
Para entrar a las piscinas es preciso lavarse a conciencia el cuerpo entero, y estar completamente desnudo con una pequeña toalla en la cabeza para secarse el sudor.
Según la antigua tradición shintoista el baño es algo más que higiene, se trata de un ritual de purificación del cuerpo y el alma.
El tren bala
En Japón el medio de transporte más utilizado es el tren con una importante red de comunicaciones y unos niveles de puntualidad y calidad conocidos mundialmente.
Los primeros trenes bala, SHINKANSEN (súper expresso) se pusieron en marcha en 1964 para conectar Tokyo con Osaka durante la celebración de los Juegos Olímpicos. Por aquel entonces se pudo conectar ambas ciudades que están a más de 500 kilómetros de distancia en sólo 4 horas.
Su nivel de seguridad tras más de medio siglo de funcionamiento hace que Japón se enorgullezca de no haber registrado ninguna víctima mortal entre sus pasajeros. Los trenes bala japoneses han demostrado su alto nivel tecnológico. Su sistema de detección de terremotos ha funcionado a la perfección logrando detener los trenes de forma segura cada vez que se ha registrado un temblor de riesgo.
Actualmente el tren MAGLEV (de levitación magnética) ha alcanzado en fase de pruebas los 603 kilómetros por hora.
El jardín japonés
El arte paisajístico japonés alcanzó un alto grado de refinamiento y perfección. Esta tradición está muy ligada a la meditación budista y a la armonía con la naturaleza del culto shintoista. En Japón se conservan muchos jardines que fueron diseñados en el siglo XVI, algunos de los cuales conviven con edificios de arquitectura moderna.
Generalmente los jardines japoneses reproducen un escenario natural, con rocas, estanques y riachuelos. Algunos están integrados en parques, pero son más comunes en el interior de un templo, un ryokan (alojamiento tradicional) o una casa señorial. La creatividad del pueblo japonés ha conseguido realizar ambientes de gran belleza y armonía en espacios bastante reducidos. Los jardines de tipo “Chaniwa” forman parte de la ceremonia del té, lo que hace que siempre tengan un camino de piedras que conduce a una Casa de Té.
La ikebana, “arreglo floral”
Se considera que el arte japonés de los arreglos florales tiene su origen en las ofrendas de los templos budistas.
La palabra Ikebana significa “flores vivas”, y desde el siglo XV pasó a ser un arte independiente desligado de su origen religioso.
Para elaborar una Ikebana se pueden utilizar toda clase de materiales vegetales, especialmente ramas y flores, que pueden ser secas. De lo que se trata es de conseguir algo bello “tan original” que no se puede encontrar en la naturaleza. Es una práctica creativa y relajante que se realiza en silencio y que se identifica con la belleza y la armonía.
La ceremonia del té
Se cree que el té fue introducido en Japón por los por monjes budistas hacia el siglo IX. La ceremonia del té es una de las artes tradicionales que mejor representan la esencia de la cultura japonesa, tratándose de una forma ritual de preparar el té verde de tipo matcha.
Éste ritual está muy influenciado por el budismo zen, cuyo representante Sen Rikyu (siglo XVI) sentó las bases de esta ceremonia donde el aspecto estético predominante es la simplicidad.
Los conceptos básicos de la ceremonia del té han influenciado al arte tradicional de Japón, y son la armonía, el respeto, la pureza y la tranquilidad.
La ceremonia se realiza en una habitación tranquila y sencilla de tipo japonés con suelo de tatami, generalmente en un pequeño espacio donde cuelgan rollos decorativos, y donde hay un arreglo floral que varía en función de la estación del año.
Asistiendo a la ceremonia del té se puede apreciar el tesón de la cultura japonesa por conseguir la máxima simplicidad y refinamiento, algo considerado como la verdadera belleza.
Las geishas, “doncellas de porcelana”
Probablemente sean el mayor icono de Japón y un misterio para los que desconocen esta cultura. Su origen está en el siglo XVI como cortesanas refinadas que acompañaban a reuniones de hombres y/o mujeres en casas de té, banquetes o fiestas sociales.
Estas damas de compañía dominan las artes japonesas, precisando de una formación muy completa en el aprendizaje de la música y el canto tradicional, así como del baile, la recitación poética, la conversación, y el dominio de un protocolo muy complejo.
Las aprendices de geisha se llaman maikos, y durante su largo entrenamiento se tienen que emplear a fondo con mucha disciplina y esfuerzo. Contrariamente a lo que se podría pensar, para muchas familias japonesas es un honor que una de sus hijas aspire a convertirse en geisha.
La belleza y refinamiento de sus kimonos de seda y lo complicado de lo preparativos para vestirse, peinarse y maquillarse, hace que las maikos y geishas necesiten de ayudantes antes de salir a una función.
La “edad de oro” de las geishas coincide con el periodo de los samuráis. Curiosamente estos últimos desaparecieron en el siglo XIX, y aunque el número de geishas activas ha disminuido considerablemente desde finales del siglo pasado, nada indica que vayan a desaparecer. Algunas de sus normas estrictas han cambiado para adaptarse a los tiempos en que vivimos, como por ejemplo el que ya no sea imprescindible que permanezcan solteras. En cualquier caso, para muchos japoneses son las depositarias de una tradición de gran valor artístico.
La peregrinación del Camino de Kumano
El Camino de Kumano es la antigua ruta de peregrinación del Imperio del Sol Naciente, y hoy en día un espectacular viaje a pie que nos acerca a la tradición espiritual de Japón. Al recorrerla se pueden apreciar los orígenes místicos de esta cultura ancestral, así como disfrutar de la belleza de su riqueza natural y su paisaje de montaña. Las diferentes rutas de peregrinación se extienden por la montañosa península de Kii, la región sagrada por excelencia, una zona boscosa donde desde siempre ha tenido arraigo la veneración por la naturaleza según la tradición shintoista, a la que se unió el culto budista al difundirse en Japón en el siglo VI.
El Camino de Kumano está hermanado con el Camino de Santiago en España, siendo ambos los únicos reconocidos como Rutas de Peregrinación Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Kumano Hongu Taisha
El Camino de Kumano se recorre desde hace más de mil años y conserva el ambiente de antaño, cuyos santuarios son muy venerados. Uno de los tres principales es el de Hongu Taisha, situado en el corazón de la región de Kumano, por lo que todas las rutas del camino sagrado confluyen en este santuario. Su origen viene de Oyunohara donde, según la creencia, el dios shinto Okami bajo a la tierra y consagró el lugar. En 1899 una gran inundación del río hizo que lo que quedó del santuario, incluyendo las tres estructuras principales, se trasladaran desde Oyunohara hasta el lugar actual.
La experiencia en Koyasan, el Monte Sagrado de los budistas
Koyasan es un lugar sagrado del budismo de la escuela esotérica Shingom, fundado por el Gran Kukai también conocido como Kobo Daishi, quien hace 1.200 años estableció un Dojo (sitio de práctica) en este lugar. Quedando esta tierra consagrada para el desarrollo de numerosos templos y monasterios, en total 117 de los que 52 son sukhubo (alberges para peregrinos).
El Templo de Kongobuji
Es el centro religioso desde donde se administran los 117 templos budistas de Koyasan, la sede de la escuela Shingom. Fue construido en el siglo XVI por un señor feudal. El templo tiene dos joyas, una sus biombos/pantallas pintadas, y sobre todo su jardín mineral que es uno de los más famosos de Japón.
El conjunto de templos Danjo Garan
En estos templos comenzó la construcción de los monasterios y capillas de Koyasan a comienzos del siglo IX. Un lugar de gran belleza especialmente en otoño cuando las hojas de los arces se ponen de color rojizo.
Mausoleo de Kobo Daishi, área de Okunoin
Un lugar donde se respira paz y serenidad, con un magnífico paisaje de montaña. Para acceder al Mausoleo hay que recorrer un camino de peregrinación entre grandes cedros y cipreses japoneses, donde se alinean 200.000 lápidas sepulcrales según las costumbres budistas japonesas. La subida es toda una experiencia, el camino está muy bien acondicionado, el mejor momento del día para esta experiencia es por la tarde, con la luz de antes de la puesta de sol. En este lugar de gran carga espiritual se siente la veneración de los devotos y peregrinos budistas hacia Kobo Daishi, que aunque falleció el 21 de marzo del año 835, pero para sus seguidores, en cierto modo, sigue vivo.
El Shukubo, alojamiento en el monasterio
En Koyasan hay 52 albergues para peregrinos. Tienen mucho encanto y nos permiten entrar en contacto con la tradición monástica budista, sobre todo si podemos madrugar para asistir a la ceremonia vespertina en el templo, llena de la fuerza de la escuela shingom del budismo esotérico.
En el Shukubo hay agradables habitaciones dobles de tipo japonés, teniendo que dormir sobre tatami y futón. El tatami es el suelo tradicional japonés, muy cómodo y acogedor, en el cual hay que caminar descalzo. El futón es un colchón blando y poco grueso que va sobre el tatami sin somier sobre el que se colocan las almoadas y los edredones.
La comida se sirve según las normas budistas de japón, por lo que es de tipo vegetariana shojinryori. Esta comida también se sirve en el desayuno. La costumbre es comer sentados en el suelo sobre el tatami con las piernas cruzadas.
Los baños son de tipo japonés, es decir, compartidos. En realidad, la zona del baño se parece a un Onsen donde uno se ducha sobre un taburete, teniendo en cuenta que es un lugar público donde no hay intimidad, pero si separación de sexos. Los baños, además, tienen limitaciones horarias de uso dependiendo de cada shukubo.
El shintoismo, la “fuerza de la naturaleza”
Aunque los japoneses son principalmente un pueblo “ateo”, su religión original, el shintoismo o “Camino Divino” sigue teniendo mucha importancia en las creencias populares, especialmente en lo que se refiere al respeto de las divinidades locales conocidas popularmente como Kami.
De origen animista, el shintoismo respeta y venera las fuerzas de la naturaleza buscando una relación de armonía entre los Kami y los seres humanos. Las deidades Kami lo impregnan todo siendo los guardianes protectores de los bosques, las montañas, las cascadas y ríos.
Los sacerdotes shintoistas llevan gorros rojos y largos vestidos blancos y su función es realizar los rituales que consiguen la armonía y equilibrio en el mundo de las fuerzas sobrenaturales.
Al contrario que la mayoría de las religiones actuales el culto shintoista carece de un fundador y tampoco tiene dogma de fe alguno, ni siquiera un código ético. Lo más representativo es que no hay una clara separación entre lo divino y lo profano, sino un conjunto de creencias sencillas y prácticas rituales que para los creyentes pueden impregnar su cotidiano de forma natural y armoniosa, más que nada con símbolos ancestrales que tienen que ver con la protección y la prosperidad. Por ejemplo, durante el rito de una boda shintoista la pareja se casa simplemente bebiendo sake, una bebida sagrada que los novios intercambian tres veces para sellar su unión.
El shintoismo ha tenido mucha importancia en el desarrollo de numerosos aspectos de la cultura popular japonesa. Los santuarios de este culto se llaman Jinja. Su aspecto tradicional es muy atractivo siendo lugares donde hay una atmósfera de calma. En la actualidad se calcula que hay más de 100.000 santuarios shintoistas en Japón.
En los santuarios shintoistas hay la costumbre de comprar Omamori, o amuletos consagrados a diversas deidades. Estos amuletos se presentan en pequeñas bolsas de tela que contienen un papel con una oración. Los hay para diversos fines: fortuna en el amor, prosperidad en el matrimonio y en el hogar, buena salud, o logros en el trabajo o en los estudios.
Según la antigua tradición shintoista el baño es algo más que higiene, se trata de un ritual de purificación del cuerpo y del alma, por lo que la tradición hace que antes de sumergirse en el baño termal en el Onsen sea preciso purificarse de forma ritual.
Días festivos
Actualmente en Japón se celebran 16 días festivos nacionales a lo largo del año siendo junio el único mes que carece de un festivo nacional. Cuando el día festivo nacional cae en sábado el siguiente lunes no se trabaja, en Japón a esto se le llama el “feriado trasferido”.
Los días festivos nacionales hacen que los colegios y las administraciones públicas permanezcan cerradas, además muchos empresarios ofrecen días libres a los trabajadores:
De manera oficial, los nipones tienen 14 días festivos al año. Cuando el día festivo cae en sábado, el siguiente lunes cuenta como día de descanso. Asimismo, muchas empresas cierran por completo los días de año nuevo (del 28 de diciembre hasta el 3 de enero), la Golden Week (del 29 de abril al 5 de mayo, semana durante la que se celebran tres fiestas nacionales: el Midori no hi, el Kenpou kinenbi y elKodomo no hi) y el tradicional festival de Obon Yasumi (del 12 al 15 de agosto).
Las fiestas pueden ser de dos tipos: Nenjuu Gyouji (anuales) o Matsuri (festivales). Aunque también existen otro tipo de celebraciones locales que son dignas de mención.
A tener en cuenta: Para gestionar los visados es importante enviar los pasaportes y formularios debidamente cumplimentados con un mínimo de 30 días de antelación a DIMENSIONES CLUB.
Vacunas: Ninguna vacuna es necesaria ni obligatoria, sin embargo, los pasajeros que hayan estado en los últimos siete días en África y Sudamérica (sólo de los países donde hay fiebre amarilla), deben presentar el certificado de vacunación internacional. Para más información, consulte la siguiente página web: http://www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/home.htm
Idioma: La mayoría de los japoneses no habla inglés. Sin embargo, todo está muy bien indicado y la población es amable y si le enseñamos algo escrito tratará de entendernos.
Moneda y tarjetas de crédito: El Yen japonés cuya equivalencia es de 1 €uro = 122 Yen (cambio de junio 2019). Tanto en el aeropuerto como en los hoteles se pueden cambiar los €uros. Las tarjetas de crédito VISA, Masterd Card y American Express son aceptadas en hoteles, restaurantes y grandes almacenes, pero no en tiendas pequeñas y restaurantes sencillos. Con algunas tarjetas de crédito se puede sacar dinero en los cajeros de las Oficinas de Correos indicadas con ATM, así como en los cajeros de las tiendas Seven Eleven.
Diferencia horaria: Con respecto a la España peninsular y las islas Baleares son 8 horas más de octubre a marzo, y 9 horas más de abril a septiembre. Cuando en verano son las 12:00 hrs en Madrid, en Tokyo son 21:00 horas.
Indumentaria: En el verano (junio-agosto) se aconseja ropa cómoda y ligera de lino y algodón, así como mangas cortas. Para la primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre) se sugiere chaquetas ligeras de lana. En invierno (diciembre-febrero) ropa de abrigo.
Corriente electrica y enchufes: La corriente eléctrica en Japón es de 110 voltios con clavijas similares a las de los Estados Unidos, es decir, planas. En la mayoría de los hoteles hay tomas de 110 y 220 voltios, pero precisan un adaptador si quiere cargar las baterías de sus aparatos. La solución es sencilla, en Japón se llama ADAPTA (tal como se pronuncia), cuando lo prestan en recepción suelen hacer firmar un recibo para que a la salida del hotel sea devuelto.
Agua: En todo Japón el agua es potable y se puede beber sin riesgo.
Internet: En Japón hay muchas redes WIFI abiertas. En la mayoría de los hoteles este servicio es gratuito. Otra opción para estar conectados durante nuestro viaje es alquilar un MIFI o sistema Wifi de bolsillo.
Indumentaria: En el verano (junio-agosto) se aconseja ropa cómoda y ligera de lino y algodón, así como mangas cortas. Para la primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre) se sugiere chaquetas ligeras de lana. En invierno (diciembre-febrero) ropa de abrigo.
La Capital de Japón está considerada la mayor metrópolis del mundo. Es una ciudad muy dinámica con una importante red de comunicaciones y servicios. Para conocer Tokyo hay que visitar sus numerosos barrios, los cuales tienen su personalidad propia, entre otros:
– Ginza, elegantes comercios de marcas de moda y edificios de cristal. Es la zona más cara y lujosa de la Tokyo.
– Asakusa, zona más tradicional, famosa por su templo y su calle Nakamise Dori.
– Shinjuku, grandes neones y ambiente las 24 horas, gente “fashion”, y numerosos restaurantes económicos.
– Shibuya, frecuentado por jóvenes con moda de vanguardia. Uno de los barrios donde se marcan tendencias.
– Harajuku, el barrio de moda de Tokyo que combina boutiques exclusivas y tiendas de ropa friki y pintoresca.
– Roppongi, el lugar de diversión favorito de los extranjeros, con animación en bares y discotecas.
– Shinagawa y Odaiba, en la Bahía de Tokyo, uno de los barrios más modernos de la ciudad. Ofrece parques de diversiones y hoteles de negocios.
– Akihabara, el barrio de la electrónica y los electrodomésticos tecnológicos, es también el barrio de la industria del manga.
Kyoto
Durante más de mil años Kyoto fue la capital del Japón. De su pasado esplendor conserva cientos de templos, así como casas de té y restaurantes tipicos, especialmente en el barrio de Gion, donde todavía se pueden ver gheisas paseando por sus calles.
Kyoto sigue siendo el corazón cultural y artístico del país, así como un importante centro religioso. Mantiene muchas tradiciones vivas en artesanías tradicionales, y jardines japoneses. Es una ciudad que además de evocar ese Japón que siempre hemos imaginado tiene mucho que ver, y se visita de forma muy cómoda. Desde Kyoto se puede realizar una excursión a la antigua capital de Nara, o realizar una excursión de día completo a Hiroshima y Miyajima.
Entre sus principales puntos de interés destacamos:
– El Castillo Nijo, construido en 1603 para residencia del Shogún.
– El Santuario shintoista de Heian: conmemora el aniversario 1.100 de su fundación.
– El famoso Templo de Kinkakuji (Pabellón de Oro), en un principio villa de recreo para el Shogún Ashikaga, pero a su muerte se convirtió en templo.
Nikko
El santuario de Toshogu está en uno de los parajes de montaña más bellos de Japón. Es un lugar muy venerado debido al mausoleo del fundador del shogunato, Tokugawa. Tiene una avenida con 13.000 cedros, la mayoría de los cuales son centenarios. Está a sólo dos horas en tren desde Tokyo, aunque para llegar al santuario hay que caminar bastante o tomar un taxi.
Nara
Antigua capital de Japón. Fue la cuna del arte y de la literatura japonesa. Se visita el Parque de Nara, conocido popularmente como el “Parque de los Ciervos”. A destacar el Templo Todaiji, famoso por el Gran Buda “Daibutsu”, el mayor de Japón, y por el Santuario Kasuga, uno de los templos sintoístas más famosos del país.
Monte Fuji
El Monte Fuji de 3.776 metros de altura es el pico más alto de Japón, y unos de los conos simétricos más hermosos del mundo. Icono nacional, los japoneses lo veneran desde tiempos inmemoriales. Se divisa desde muchos puntos de la isla de Honsu, incluso desde Tokyo. El lugar idóneo para verlo es la localidad de Hakone, situada en la región montañosa de Fuji-Hakone-Izu.
Miyajima
También conocida como Isla-Santuario es un lugar original de culto shintoista, cargado de mucha fuerza. La imagen de su Tori (pórtico) de color rojo es uno de los iconos de Japón. Está a menos de 1 hora de Hiroshima por tren y barco. La isla tiene 31 kilómetros de circunferencia, destaca por el notable Santuario de Itsukushima, construido sobre el agua para venerar a la deidad del mar.
Hiroshima
Tristemente célebre actualmente tiene el título de “Ciudad de la Paz”. Entre los lugares de interés figuran el Jardín Shukukeien, el Parque Conmemorativo de la Paz, el Museo de la Paz y la Cúpula de la Bomba Atómica, que es el único edificio que se conserva en pie construido antes de 1945.
Osaka
Situada en la región de Kansai es la tercera ciudad más grande de Japón, y uno de sus centros comerciales e industriales de mayor relevancia. Entre los lugares de mayor relevancia destacan el Castillo de Osaka y el mirador “Jardín Flotante” del edificio Umeda Sky.
Takayama
El Valle de Takayama está situado a los pies de los Alpes Japoneses. Esta ciudad conserva cierto ambiente de las ciudades-castillo medievales. Entre sus principales puntos de interés destaca la calle tradicional de Kami Sannomachi con sus casas de madera de estilo tradicional.
Shirakagawo
Localidad llena de encanto en la región de Hida situada a pocos kilómetros de Takayama. Shirakawago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. Sus granjas “gassho-zukuri” construidas de madera y con tejados de paja, son únicas por su estado de conservación y la belleza del paraje circundante.
Kanazawa
Durante el periodo Edo fue residencia de la segunda familia noble más influyente en Japón, los Maeda, lo que la convirtió en una plaza fuerte de importancia estratégica. La ciudad mantiene vivas tradiciones como la ceremonia del té, o el arte de la Ikebana. Sus jardines Kenrokuen, en el centro de Kanazawa, están considerados entre los más refinados de Japón.
Koyasan
El Monte Koya es el principal centro de peregrinación del budismo Shingon, que difundió en Japon el monje Kobo Daishi en el año 805. La localidad está en un enclave montañoso a 1.000 metros sobre el nivel del mar en la prefectura de Wakayama. La vida de Koyasan gira en torno a los 100 templos budistas, la mitad de los cuales tienen shukubo (alojamiento para peregrinos), una experiencia única, especialmente cuando se participa en los ritos del monasterio al amanecer.
El Camino de Kumano
Esta ruta marcada por la espiritualidad se recorre desde hace más de mil años y actualmente está hermanada con el Camino de Santiago. Ambas son los únicos caminos sagrados reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO. De todas las rutas, la más famosa es la de Nakahechi. El Camino de Kumano conserva el ambiente de antaño, los santuarios son muy venerados, así como las cascadas de Nachi. El paisaje de montaña en la península de Kii es excepcional.
Kurashiki
En la época feudal la ciudad se convirtió en un próspero puerto dedicado a la exportación de arroz. Actualmente en Kurashiki se combina lo antiguo y lo moderno. Destaca el barrio histórico de Bikan.
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