


El valle de Kathmandú es el epicentro cultural del país, especialmente sus ciudades medievales que son auténticos “museos al aire libre” donde la arquitectura hindú y budista, las tradiciones y ritos ancestrales, así como los numerosos festejos, se mezclan con la vida cotidiana. Su capital, Kathmandú es un crisol de razas, lenguas, cofradías, credos y bazares, un teatro vivo cuyo decorado son las construcciones medievales de ladrillo, piedra y metal (palacios, templos y pagodas) en sus numerosas plazas, y todo ello con el telón de fondo de los Himalayas.
Dentro del valle se encuentran otras dos capitales medievales, Patan y Bhadgaon, pueblos con gran encanto como Kirtipur, y lugares mágicos como los estupas de Bodhnath y Swayambunath, o sagrados para los peregrinos que vienen de India como Pashupatinath.
Patan y Bhadgaon, también conocidas como Lalitpur y Bhaktapur tienen mejor conservados sus cascos antiguos que la misma Plaza Durbar de Kathmandú, siendo en realidad más completas y precisándose más tiempo para visitarlas. Sus plazas, pagodas, templos, monasterios, y estupas nos transportan a su glorioso pasado.
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Formalidades y Visado:
Los ciudadanos españoles precisan llevar el pasaporte en vigor con validez mínima de 6 meses. En el aeropuerto Tribhuvan de Kathmandú se obtiene un visado de 15 días (25 US$). Es necesario rellenar dos formularios y una foto de tamaño carnet. Nota: el precio de los visados está sujeto a cambios sin previo aviso.
Vacunas:
Ninguna vacuna es obligatoria, sin embargo, los pasajeros que hayan estado en los últimos siete días en África y Sudamérica (sólo de los países donde hay fiebre amarilla), deben presentar el certificado de vacunación internacional.
Para más información, consulte la siguiente página web:
http://www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/home.htm
Idioma:
Aunque hay 36 lenguas y dialectos, el 60% utiliza el nepalí como lengua franca. El inglés es de uso común, especialmente en hoteles y establecimientos turísticos y comerciales.
Diferencia horaria:
GMT + 3.45 h en verano y + 4.45 h en invierno, es decir, 04.45 h más que la española en invierno y 03.45 h más en verano. Por ejemplo, cuando en invierno son las 06.00 h en Buenos Aires y las 10.00 h en Madrid, en Kathmandú son las 14.45 h.
Corriente eléctrica:
220 voltios, corriente alterna de 50 ciclos. Los enchufes a veces son de tres agujeros para clavijas redondas, que pueden ser pequeñas o grandes, los pequeños pueden funcionar con enchufes convencionales de dos clavijas que también hay en muchos de los hoteles.
Ropa y calzado:
Dado el clima subtropical, se recomienda evitar el uso de tejidos sintéticos, siendo muy apropiada la ropa de algodón y de lino. En invierno en el valle de Kathmandú hace algo de frío pero raramente las temperaturas bajan de 0 Cº por lo se recomienda la ropa de abrigo.
Taxis:
En Kathmandú hay taxis con taxímetro de diferentes compañías, si el taxímetro no funciona, es recomendable negociar la tarifa de antemano. Además, al caer la noche el precio que se cobra es el doble del diurno, independientemente de lo que marque el taxímetro. Hay unos micro-taxis, que no son ni más ni menos que moto-carros tipo “vespa”, algo más baratos que los taxis. Hay otros medios de locomoción más lentos y en vías de desaparición, los “rickshaws”, ciclo-carros en los que se debe concertar la tarifa antes de subir a los mismos.
Comida y bebida:
En Kathmandú la oferta gastronómica es muy variada, hay numerosos restaurantes donde se sirve un menú internacional, además de algunos especializados en comida india, china, tibetana, italiana, japonesa, thailandesa, etc. Los precios son muy razonables, incluso en los establecimientos de lujo, donde se puede comer bien con un presupuesto de 20 US$, siempre que no se pida vino, pues en este país puede considerarse un auténtico lujo.
La comida tradicional es simple y repetitiva, el plato más popular se llama dhal bhat y consta de arroz blanco, sopa de lentejas y verduras condimentadas con ajo, guindillas frescas y curry. Los nepalíes suelen comer carne un día por semana, preferentemente de cabra o pollo. Aunque la dieta local es sana y está perfectamente adaptada a las necesidades de la población local, para los occidentales es difícil de apreciar debido a ser excesivamente picante.
La bebida más popular es el té, preparado con leche y abundante azúcar o melaza. Los nepalíes tienen sus propias bebidas alcohólicas como el rakshi, destilado del arroz o del trigo que es bastante fuerte; y el chang, bebida fermentada muy suave, típica de las regiones del Himalaya, hecha a base de cebada.
Actualmente es fácil encontrar agua mineral embotellada en Kathmandú y Pokhara, pero no así durante el trekking; en ese caso se aconseja beberla clorada o yodada, ya que puede ser el principal transmisor de enfermedades infecciosas, sobre todo durante los monzones.
Hay gran variedad de marcas de cerveza de fabricación local, algunas de ellas en cooperación con empresas internacionales. Las favoritas de los viajeros son Tuborg, San Miguel, Golden Eagle e Iceberg, todas ellas de buena calidad, generalmente presentadas en botellas de dos tercios de litro.
Fotografía y vídeo:
Nepal es un destino muy interesante para los amantes de la fotografía, con sus magníficos monumentos, sus bellos paisajes rurales, sus montañas únicas, sus fiestas religiosas y sus gentes pintorescas. No hay prohibiciones especiales para fotografiar o filmar siempre que se eviten los lugares de interés militar o estratégico como aeropuertos, puestos fronterizos, cuarteles, puentes, etc.
Conviene traer memoria abundante pues hay muchas cosas que merecen la pena. Para fotografiar las montañas y hacer retratos, un teleobjetivo puede ser indispensable. Un gran angular también nos puede ser bastante útil. En el exterior la luminosidad es muy fuerte siendo recomendable utilizar un filtro solar. También aconsejamos llevar batería de repuesto y limpiadores. Es recomendable usar una bolsa de plástico para proteger la cámara del polvo.
En las raras ocasiones en que alguien se muestra reticente a la cámara conviene no insistir. Muchas personas mayores rechazan enérgicamente ser filmados o fotografiados debido a sus creencias.
Propinas:
La costumbre de la propina es normal en Nepal. En hoteles y restaurantes el servicio está incluido pero el camarero siempre espera alguna rupia extra como premio por sus buenos servicios. Los taxistas no esperan propina.
Artesanía y compras:
Nepal es un paraíso para los amantes de las compras, debido a la gran variedad y riqueza de su artesanía, con una amplia gama que va desde el recuerdo barato a la obra de arte. Los materiales utilizados suelen ser auténticos y en ocasiones nobles, encontrándose toda clase de objetos de cobre, bronce, plata, oro, latón, hueso, marfil, madera, piedras semipreciosas, etc.
La relación calidad/precio es muy buena en general, pero la abrumadora oferta en ocasiones desconcierta a los compradores. En los mercadillos callejeros existe la costumbre de regatear, pudiendo rebajar hasta la mitad del precio original e incluso más. En las tiendas y galerías comerciales donde se encuentran las joyas y bronces de mayor calidad, se está implantando la costumbre del precio fijo, aunque en algunos casos, si la compra merece la pena, aceptan un descuento que puede ser del 10 al 25%.
– Figuras de bronce y cobre: La tradición escultórica newari es muy antigua, se remonta a más de mil años. Todavía se siguen fabricando magníficas estatuas con metales preciosos o semipreciosos que representan deidades del budismo tántrico. Cada figura es diferente, antes de decidirse por una de ellas conviene observar detenidamente la expresión de la cara, los ojos y las manos. No se recomienda comprar estatuas “antiguas”, al ser corriente el proceso de envejecimiento artificial, además, cuando realmente lo son hay problemas legales para su exportación.
– Tangkas: Se trata de rollos pintados que representan motivos de arte budista tibetano tal como puede verse en los monasterios del Himalaya. Es uno de los recuerdos más clásicos de Nepal, fácil de encontrar. Hay una gran gama que va de las simples reproducciones de muy baja calidad realizadas por aprendices, hasta pinturas muy finas, elaboradas con colores minerales o vegetales. Algunos pretenden vender tangkas “antiguos”, no hay que fiarse, la mayoría están envejecidos o más bien ennegrecidos con humo.
– Maderas talladas: La intrincada talla de madera en templos y casas es la artesanía más impactante de las ciudades del valle de Kathmandú. Se pueden adquirir reproducciones de los diseños tradicionales newaris de pequeñas ventanas, joyeros, marcos, mesas, puertas, biombos, etc.
– Máscaras: Hay muchas réplicas de las máscaras usadas en las danzas litúrgicas del rico folklore nepalí, sherpa y tibetano. Las más tradicionales son de madera y papel mâché, habiendo de todas clases y tamaños, incluso elaboradas con cráneos de monos, cabras, hienas, etc.
– Khukris: Se trata de los emblemáticos machetes gurkhas de hoja ancha. Los hay de todas clases, desde el sobrio usado por los soldados, hasta algunos con la empuñadura de hueso o ébano y la funda decorada.
– Objetos tibetanos: Entre la artesanía que se encuentra en Nepal, los objetos tibetanos relacionados con la liturgia son mayoría, así se pueden comprar instrumentos rituales como las grandes trompas llamadas “rakdung”, las famosas campanas acompañadas de un cetro “dorje”, molinos de oración, rosarios budistas, relicarios, cuchillos rituales de tres puntas “purbas”, y un gran número de objetos de la rica liturgia budista.
– Alfombras tibetanas: Las más tradicionales son de colores vivos y diseños geométricos de clara influencia china, pero la ley de la demanda ha hecho que últimamente se hayan puesto de moda los diseños sobrios y abstractos, preferentemente de colores pastel. Las de mejor calidad están hechas con lana pura del Tíbet mezclada con lana de Nueva Zelanda.
– Gemas: En Kathmandú hay una amplia selección de gemas de toda Asia. En cuanto a la producción propia hay que destacar la turmalina por su gran calidad y la aguamarina azul claro. Los granates son muy baratos en Nepal. También hay lapislázuli muy fino traído de Afganistán, así como toda clase de piedras preciosas y semipreciosas de diversas calidades importadas de la India.
– Joyería: Actualmente los joyeros nepalíes son capaces de hacer réplicas y crear diseños nuevos a gusto de los occidentales en plata y oro, además de seguir trabajando la joyería de inspiración tibetana. Hay gran variedad de brazaletes, broches, pendientes y sortijas, de calidad diversa.
– Ropa y bordados: Los amantes del tipismo pueden adquirir las famosas chaquetas de lana tibetana y los chales de pashmina. Otra posibilidad son las camisetas de algodón bordadas, cuya variedad es impresionante: se pueden comprar ya bordadas o encargar los modelos que más nos gusten a precios módicos.
– Productos de Cachemira: Muchos de los artículos de esta región del Norte de la India se comercializan en Nepal a precios muy competitivos como cajas de papel mâché, cazadoras y chalecos de piel, alfombras de seda y lana, chales, etc.
Además de todo lo mencionado, otro recuerdo son los instrumentos musicales típicos llamados “saranguis”, esa especie de violín rústico hecho en un trozo de madera. Hay incienso tibetano, moldes de madera para estampar, sobres, posters o calendarios en papel de arroz, marionetas y una larga lista que sería imposible enumerar, ya que siempre podrá encontrar algún producto nuevo de este pueblo creativo.
Conducta y costumbres:
El pueblo nepalí es tolerante y hospitalario como pocos, su afabilidad hace que sea muy fácil entrar en contacto con la población. Pero si queremos disfrutar y conocer su interesante cultura, es conveniente que tengamos en cuenta que las costumbres y prejuicios a veces son muy diferentes a los que estamos acostumbrados. Como todavía no están totalmente familiarizados con la cultura occidental, en ocasiones nuestra actitud o comportamiento puede resultarles chocante.
Todo esto no significa que si no tenemos en cuenta las recomendaciones que presentamos a continuación, acabaremos teniendo problemas con la gente, sino que si respetamos las costumbres locales estaremos más en armonía con el entorno y fácilmente podremos profundizar en el conocimiento del país.
Acceso a lugares sagrados:
– Para entrar en la mayoría de los templos o capillas es obligatorio descalzarse. Hay algunos templos hindúes donde no se permite el acceso a los extranjeros, en ese caso es mejor no insistir.
– En ocasiones, hay templos budistas e hindúes donde está permitida la entrada, pero se prohíbe fotografiar o filmar el objeto de culto. Esto es debido a una creencia popular según la cual se piensa que si la foto tomada se copia indiscriminadamente y acaba en un lugar poco digno, como por ejemplo el suelo, se pierde la influencia espiritual de la imagen venerada. Esto solo ocurre en lugares considerados muy sagrados.
– La costumbre es dar la vuelta a los estupas y templos en el sentido de las agujas del reloj. Lo mismo ocurre con los cilindros de oración, si deseamos hacerlos girar como los budistas cuando hacen una circunvalación, siempre debe de ser de izquierda a derecha.
– Si nos sentamos en un templo, nunca debemos hacerlo en las mesitas bajas reservadas a los libros sagrados, sino en las alfombras detrás de éstas. Si no podemos sentarnos cruzando las piernas, por lo menos debemos evitar que nuestros pies apunten al altar donde están los budas.
– Cuando los tibetanos o bhotias se acercan al altar para realizar alguna ofrenda suelen taparse la boca para que su aliento no vaya a los objetos sagrados. Si queremos contemplar de cerca los objetos del altar deberíamos imitarles para no parecer irrespetuosos.
Costumbres sociales:
– Los campesinos tienen la costumbre de juntar las manos en el pecho para acompañar el saludo típico “namasté”, cuando se cruzan con alguien en su camino, es lógico y cortés devolverles el saludo.
– Para esta cultura hay una gran diferencia entre lo que se encuentra debajo de la cintura y encima de ella, por lo cual está muy mal visto señalar algo o alguien con los pies, y ésto adquiere más importancia si nos encontramos en un lugar religioso. De la misma manera no se debe tocar a nadie la cabeza, ni siquiera a los niños de la calle.
– En esta sociedad está mal vista cualquier demostración de afecto en público y no hay costumbre de abrazarse o besarse.
Reglas básicas de respeto al país y sus gentes:
– En general, se recomienda vestir de forma discreta. Las faldas o pantalones cortos y los escotes provocativos están mal vistos. Tampoco está bien considerado que los hombres se quiten la camisa en público.
– Aunque muchos nepalíes se lavan en fuentes públicas o ríos al aire libre, esto no significa que traten de exhibir su cuerpo, al contrario, tienen mucho pudor y no les gusta que se les observe de forma evidente durante su baño, y mucho menos que se les fotografíe.
– Es fácil entender que no hay que insistir con la cámara cuando abiertamente se nos indica que la foto no es de recibo. En algunos casos, hay personas mayores que no desean ser retratadas ya que no quieren que a su muerte quede su imagen en este mundo.
– Hay que intentar no animar a los niños a que pidan, algo cada vez más frecuente en los lugares de interés turístico. Gracias a algunas personas “caritativas” hay niños que han descubierto que pueden ganar más dinero pidiendo en la calle que sus propios padres trabajando la tierra. El principal inconveniente es que para desarrollar esta labor tan fructífera en apariencia dejan de ir a la escuela, que es gratuita (enseñanza primaria), y desgraciadamente acaban convirtiéndose en mendigos profesionales. Paradójicamente, muchos visitantes se quejan de lo pesados que son, pero también sucumben y les dan dinero, caramelos o bolígrafos. Los caramelos han colaborado a que una población que prácticamente desconocía las caries empiece a tenerlas. Los bolígrafos, en vez de usarlos para aprender a escribir son revendidos la mayoría de las veces. Si realmente se quiere hacer algo por ellos es preferible dirigirse a una de las numerosas organizaciones humanitarias, o a los colegios públicos que suelen recibir de buena gana los bolígrafos y cualquier cosa útil, y encargarse de distribuirlos entre los niños.
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